Factores de éxito en la competencia mundial (Parte 2) PDF Imprimir E-mail

Por Juan Manuel Ríos P.

En el artículo del mes anterior, se identificaron y analizaron los factores para el Éxito en la Competencia Mundial , los cuales están conformados por dos grandes grupos: Factores Internos a la Organización o Eficiencias Globales Creadas por la Empresa , los cuales fueron analizados, y las Eficiencias Globales Creadas por los Gobiernos, las cuales serán objeto de análisis en el presente artículo.

No es suficiente que la empresa sea capaz de generar las capacidades señaladas en el artículo anterior, si su entorno nacional le es limitativo, es probable que la misma deba incurrir en algunas prácticas y costos que la harán poco competitiva o poco rentable, haciendo su incursión y consolidación futura en esos escenarios, poco probable.

Aunque no es una condición indispensable, para ser exitosos en los mercados mundiales, la empresa debe actuar en un entorno que le propicie, por lo menos en su mínima expresión, los servicios necesarios para poder despegar y mantenerse en la arena internacional.

Por lo tanto es necesario que el estado genere las siguientes Eficiencias Globales:

  • Ambiente macroeconómico estable y predecible. En economía, la palabra mágica es “confianza”, y una de las vías para lograrlo es diseñar programas para propiciar y consolidar un ambiente macroeconómico que promueva y facilite el desarrollo y estabilidad económica. Los inversionistas deben vivir la “certidumbre”. Lo antes planteado y el diseño de un programa realista de incentivo a las inversiones extranjeras, podrán proveer a la economía, un flujo constante de capitales necesarias para su desarrollo. Todo esto implica, que los gobiernos deben enfocar sus esfuerzos e inversiones hacia al desarrollo del recurso humano, apoyo para la adquisición y creación de tecnologías, creación de infraestructura adecuada, como vías de comunicación, puertos y aeropuertos apropiados, aduanas que funciones con celeridad y generen buen servicio a los usuarios.
  • Estabilidad política. En este sentido, el surgimiento y consolidación de instituciones que garanticen la autonomía de los poderes será una garantía de transparencia y de reglas del juego claras.
  • Adecuadas relaciones con el exterior. La calidad de relaciones que mantengan los gobiernos con otros gobiernos y naciones es determinante. La calidad de relaciones, constituirán una vía adecuada para la penetración de nuestros productos en los países con los que se mantengan niveles de relación adecuadas.
  • Existencia de adecuada cooperación gobierno – sector privado. Con frecuencia en América Latina, gobierno y sector privado se han visto como rivales. El entorno mundial no acepta estos divorcios. Esto implica que gobierno y sector privado trabajen hombro a hombro para lograr objetivos nacionales.
  • Directrices del servicio exterior para apoyar al sector privado. El servicio exterior debe tener entre sus funciones, entre otras, ser promotor de los productos y servicios que las empresas de su país producen, así como de su cultura y el país en general. Una imagen positiva del país facilita las acciones mercadotécnicas, lo cual sumado a normas y políticas de calidad exigidas a las empresas, para los productos y servicios que se produzcan en el país, enviarán a los mercados señales muy serias y precisas.
  • Libre importación de bienes y servicios. Es conveniente que exista libre competencia, ello propiciará la competitividad interna. El proteccionismo genera ineficiencias que a la larga son sufragadas por los consumidores. Esto supone también, la existencia de políticas y normas de vigilancia a la competencia.

Lo expuesto en este artículo y en el anterior implica necesariamente, un cambio de actitudes, tanto en el sector privado como en los gobiernos, lo cual se inicia con una interpretación de las realidades mundiales y su aceptación.