Por Juan Manuel Ríos P.

La Inteligencia Artificial supone una verdadera revolución en gran parte de las actividades empresariales, y el marketing es una de las disciplinas que se ha beneficiado de sus aportes.  Tareas que anteriormente se realizaban en días o en varias horas, ahora son realizadas en menores tiempos, con exactitud impresionante, libera tiempo y recursos para dedicarlos a actividades y funciones cruciales para la organización.

La inteligencia Artificial supone una verdadera revolución en gran parte de las actividades empresariales, y el marketing es una de las disciplinas que se ha beneficiado de sus aportes.  Tareas que anteriormente se realizaban en días o en varias horas, con IA son realizadas en menores tiempos, con exactitud impresionante, lo cual libera tiempo y recursos para dedicarlos a actividades y funciones cruciales para la organización.

La IA aprende y se adapta a diversas áreas, en tiempos cada vez menores.  Procesa grandes cantidades de datos a velocidades inalcanzables para cualquier humano. En la investigación de mercados, por ejemplo, el procesamiento de la data capturada, sus aportes para el análisis de la misma, en tiempos cada vez menores y el apoyo para la interpretación y contextualización de la data capturada, hacen que esta sea imprescindible, al lograr, a través de algoritmos de aprendizaje, que ésta identifique tendencias de mercados, conductas de compra, vinculados a los actores de mercado que lo realizan.

Todo lo anterior se logra a través de la automatización de algunos de sus procesos, de manera continua, lo cual permite que esté activa todos los días, sin pausa alguna, incrementando la eficiencia y productividad de las tareas y campañas que se realicen, y logrando que se tomen decisiones fundamentadas en datos, al poder integrar IA y el internet.

Algunas de las tareas repetitivas que se pueden automatizar, pueden ser la publicación en redes sociales, de material previamente diseñado y aprobado, email marketing,   interacciones diversas, captura de data de interés para la organización, hasta llegar inclusive,  a la monitoria de conversaciones y sentimientos a través de aplicaciones de social listening.

Aparte de la realización de tareas continuas, fundamentadas en la automatización de procesos, la segmentación se realiza de manera más exacta, con lo cual se puede lograr diseñar y generar experiencias y campañas de comunicación, ajustadas a las realidades y características específicas de cada grupo.

Al utilizar, plataformas automatizadas de compras, como la de Amazon, eBay, etc.,  por citar algunos ejemplos, integradas con IA, esta puede identificar los diversos segmentos que conforman su mercado, y para cada uno de ellos, su perfil conductual, es decir, frecuencia de compra, gustos, preferencias, etc. asociándolos a sus características demográficas, sociales, etc.

En ese mismo orden, el servicio al cliente se optimiza, al ofrecer a los clientes, asistencia continua y personalizada a través del uso de chatbots,  reconocimiento de voz y sentimientos, etc., lo cual incrementa la satisfacción de los mismos, suministrando a los directivos de la organización, información respecto a la percepción de productos, marcas, etc.

Por ejemplo, algunas herramientas están diseñadas para comunicarse con los clientes a través de voz,   en un lenguaje, que cada vez parece natural, logrando de manera progresiva, que la interacción sea más cercana.

Y un aspecto no menos importante, es la disminución de errores humanos, debido a que la automatización de procesos los reduce significativamente.

Todas estas propiedades de la inteligencia artificial, aplicadas al marketing, optimizarán la exactitud de los análisis que se realicen, la identificación de tendencias y proyección de las mismas, logrando que la información que se genere, así como las decisiones, basadas en datos procesados por herramientas que las utilicen, sean cada vez más confiables.

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